domenica 17 novembre 2013

Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro con Cuco Valoy en Nueva York (AARON DAVIS HALL 15 noviembre 2013)



El inmortal Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro se presentò el pasado viernes 15 de noviembre 2013 en la Sala AARON DAVIS HALL de Nueva York, en el pleno corazon de Manhattan, con la partecipacion del mitico sonero dominicano Cuco Valoy. El mitico Septeto es a su 5à gira por los Estados Unidos, que coincide con el aniversario 85 de su creacion y su nominación a los Grammy Latinos 2013, que se celebreran en Las Vegas el 20, 21 y 22 de noviembre.
El 17 de noviembre el Septeto se presentara en la ciudad de San Juan, Puerto Rico, con la presencia de reconocidos músicos borinqueños como Andy Montañez, quien está incluido en la producción discográfica nominada al Grammy; Luisito González “Chaiky”, cantante de la agrupación Truco y Saperoco; Jerry Rivas y Freddy Rivera integrantes del Gran Combo de Puerto Rico y su director Rafael Ithier quien confirmó “no se perderá la ocasión de disfrutar de sus amigos”.

Este es un fragmento del concierto, con el Septeto y Cuco interpretando "Lagrimas Negras":



Aqui dejo una entrevista hecha al grupo por Cubarte (http://www.cubarte.cult.cu/periodico/):

La emblemática formación musical Sexteto Nacional, fundada oficialmente en 1927, cumple ya su 85 aniversario como un monumento sonoro al eterno músico habanero Ignacio Piñeiro Martínez (05-21-1888 - 03-12-1969); ha sido, para orgullo de los cubanos, la única agrupación de la “época de oro del son” —del lejano 1920—, que ininterrumpidamente ha sobrevivido hasta nuestros días.

La cuarta generación de músicos que hoy integran este Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, renombrado así por sus continuadores tras la muerte de Piñeiro en 1969, mantienen vivo el legado sonoro de los sones, rumbas, guajiras y tantas variantes mezcladas y creadas por él para el disfrute de nuestros más universales géneros musicales cubanos, el son y la rumba.

De lo que significa para sus actuales integrantes la celebración de 85 años de historia en las actuales condiciones del escenario musical cubano e internacional, el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro responde algunas interrogantes, con el afán de actualizar a los seguidores de esta longeva agrupación sonera.

¿Cuál es el significado del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro en un mundo musical como el de hoy?
El Septeto Nacional Ignacio Piñeiro es la única agrupación de su tipo fundada en la década del 20 del siglo pasado que ha sobrevivido y llegado, ininterrumpidamente, hasta nuestros días. Es, además, la única formación de su tipo, septeto de sones, premiada el siglo pasado en dos Ferias Internacionales, la de Sevilla, España, en 1929 y Chicago, Estados Unidos, en 1933. A lo largo de sus 85 años de existencia ha mantenido su excelencia musical preservando y enriqueciendo el folclor y la música popular y tradicional cubana. Portadores de una tímbrica y estilo auténtico, creado por Ignacio Piñeiro, sigue siendo bandera fundacional del son habanero, ese que hoy es cubanamente universal, el “Son Cubano”.

Sus poéticos textos, su ritmo cadencioso y su sonido festivo transmiten placer al oído y energía contagiosa del bailador al gozo de la música; es bálsamo y antídoto ante el mal gusto y la agresividad musical de ritmos foráneos que imperan en la moda de hoy, porque su emblema es: “El son es lo más sublime para el alma divertir”.

De lo que significa para el público y los medios de diversas latitudes se puede citar:
Por más de 80 años, el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro de Cuba tiene el reinado supremo como el campeón más grande del mundo del son cubano con sus ritmos irresistibles. El latido musical de Cuba y fundamento de la moderna salsa, el son es “lo más sublime para el alma divertir” como cantó su vocalista líder Eugenio Rodríguez. El celebrado conjunto, con su repertorio clásico de son y contagiosas rumbas y boleros, interpretó muchas de las canciones del mayor tesoro de Cuba.
(New York Times, 2010)

En mi humilde opinión, es la más legítima banda en vivo del mundo.
(Ry Cooder. Músico, Catherine Jazz Club, Hollywood. 2010)

Balances antiguos y jóvenes, sonando con ricos arreglos de voces, en los ritmos tradicionales, con superior nivel y energía.
(The Independent, Canadá. 2010)

(...) Una piedra angular en la evolución de la música Afro-cubana. Un tesoro nacional.
(Boston Globe, Estados Unidos, 2009)

¿Quiénes integran esta cuarta generación del Septeto Nacional… que tantos éxitos está obteniendo?
Está integrada, desde hace 10 años, por una formación de siete músicos: Eugenio Rodríguez Rodríguez  “Raspa”, voz líder y director musical; Francisco David Oropesa Fernández “El matador”, bongó y director general; Enrique Abdón Collazo Collazo, tres y coros; Raúl Acea Rivera “El Kao”, contrabajo; Crispín Díaz Hernández, voz prima y maracas; Dagoberto Sacerio Oliva, guitarra y voz segunda; Raúl Miranda Mató, trompeta; y además por Ricardo Roberto Oropesa, productor artístico, presentador y bailador; Lázaro Tamayo Goicochea, promotor cultural y Daniel Ángel Daniel Pajares, Ing. de sonido.

¿En el grupo hay algún descendiente del creador?
Ignacio Piñeiro, lamentablemente, no tuvo hijos, pero sí hijos adoptivos, en su barrio todo niño desamparado encontraba refugio y amparo en su hogar; junto a su esposa Inés y a todos daba educación y profesión.

La sucesión de la obra y su estilo musical ha sido transmitida por los directores que le sucedieron, aun estando vivo Piñeiro, como Lázaro Herrera a Rafael Ortiz, a Carlos Embale a Richard Aimé y de este último a Eugenio Rodríguez “Raspa”, actual director. Lázaro Herrera, fundador trompetista y quien transcribió todas las obras musicales de Piñeiro, instruyó y asesoró —hasta el año 1999— a la actual generación de músicos, como Eugenio Rodríguez, cantante líder; Francisco Oropesa, bongosero y Enrique Collazo, tresero.

¿Por qué el son y Piñeiro siguen siendo tan valorados en el mundo de hoy?
¡Sin rumba, no hay son! Al menos ese son bailable, urbano, sintetizado y cristalizado por Ignacio Piñeiro, que al decir del musicólogo cubano Radamés Giro:

Ignacio Piñeiro logró captar, desarrollar y expresar la riqueza plena del son, sus modificaciones estructurales, su cadencia, su ritmo, el empleo de melodías y letras depuradas logradas por este creador e interpretadas por el Septeto Nacional, hace posible decir que la obra de este singular artista se convirtió en un modelo clásico del Son y marcó el paso para su desarrollo ulterior.
(Giro, Radamés, Ignacio Piñeiro o la plenitud del son. 2004)

La experiencia en más de 300 conciertos por 36 naciones, demuestra que el son es música buena; las canciones que interpreta el Septeto Nacional, logran captar la atención del público y comunicarse con ellos —independientemente de la barrera del idioma—, por su calidad, belleza y buen gusto, sus ritmos y melodías hacen vibrar y transmiten energía positiva, esa energía placentera y contagiosa que lleva la dualidad, poco común, de poder ser escuchada como clásica y/o danzable para el bailador. La combinación de las líneas melódicas de la voz líder y la trompeta, la polirritmia de la percusión y los instrumentos de cuerda, junto a la superposición de las voces corales, hacen del formato orquestal de los septetos, la combinación perfecta que caracterizan y dan el valor sonoro único, singular, del son, el auténtico sonido de la rumba y el son. ¡El sabor de la tradición está en el son!

¿Qué significa para ustedes mantener un legado como el de Ignacio Piñeiro?
Para la cuarta generación que integra el legendario Septeto Nacional… es un gran privilegio mantener y enriquecer el acervo musical creado por Ignacio Piñeiro. Amamos esta música, la disfrutamos y la defendemos por su riqueza espiritual, su carácter patrimonial y por ser portadora de la más auténtica cubanía. Nos sentimos orgullosos cuando vemos los rostros felices y recibimos la sonrisa de los que asisten a nuestras presentaciones y la música hace cómplice al público a sumarse a nuestro espectáculo, bailar, cantar y hacer una gran fiesta, un carnaval de la alegría. El mayor premio es que Piñeiro, dondequiera que se encuentre, se sienta orgulloso de sus continuadores.

¿Cuáles son los esfuerzos adicionales que los músicos deben hacer con el cambio tan radical de la industria musical?
El esfuerzo máximo radica en preservar y enriquecer la música patrimonial, quien ama su trabajo, su música, se sobrepone a las modas pasajeras, lo folclórico ha sobrepasado las fronteras del tiempo y es lo popular; la raíz, esa síntesis lograda a lo largo de la historia, sobrepasa las manipulaciones de la industria de medios que imponen su mal gusto musical. Después que la burbuja ficticia de lo difundido “como bueno” se disuelve, veremos qué queda en el corazón de los pueblos. Lo verdaderamente bueno, la calidad y lo auténtico, el son y la rumba —por más de tres siglos— se han transformado y evolucionado, aún se mantienen en el gusto musical porque es música de pueblo, los recursos y los medios no son lo esencial, lo esencial es la capacidad creadora de los individuos. Las nuevas tecnologías son bienvenidas pero siempre habrá que volver a las raíces, “lo bueno no pasa, se queda siempre”.

¿Qué novedades nos esperan en este 85 aniversario?
Acaba de ser presentado al mercado nacional e internacional, por el 85 aniversario, un libro y el álbum doble (CD-DVD) titulado La Habana tiene su son, por la Compañía Artex, S.A y sus agencias Bis Musica y Ediciones Cubanas. Asimismo, el concierto-homenaje realizado el pasado 13 diciembre en la Basílica Menor de San Francisco de Asís saldrá en un DVD titulado El final no llegará, con la Casa Editora Musical Bis Music, que cuenta además con entrevistas a importantes personalidades de la música cubana. También está en proceso el proyecto de multimedia que producirá Cubarte por esta memorable fecha.

¿Qué impacto ha tenido la aparición de estos productos de Artex del Septeto Nacional…?
La Compañía Artex, S.A. y sus Agencias Ediciones Cubanas y Bis Music nos han apoyado desde el primer momento en que les presentamos el proyecto de libro y del álbum audiovisual, imprimiéndole el máximo de calidad, logrando una oferta novedosa que integra La Habana tiene su son como un todo que complementa el libro y el álbum. La prensa escrita, la radio y la televisión han apoyado de manera inmediata y las críticas son favorables, como las del musicólogo cubano José Reyes Fortún, quien ha opinado sobre el CD-DVD.

Como una pequeña joya artística de la música popular bailable de todos los tiempos, puede ser considerado este disco por los amantes del arte musical cubano. El que lo adquiera, se apropiará de lo más representativo del Son cubano en todas sus variantes y estilos, interpretado por una agrupación musical que ostenta el patronímico de Ignacio Piñeiro, sin dudas, uno de los más importantes creadores en la historia de la música cubana. Al cumplirse 85 años de una intensa e inagotable labor, desplegada por este septeto, en el arte de hacer música cubana, a mi juicio, este pasa al selecto joyero que atesora con celo lo mejor de nuestra cultura musical y patrimonio de su historia.
(Reyes Fortún, José. Presentación del Disco. 01-25-2013)

Y la del también destacado musicólogo Radamés Giró:
Un libro atrevido, es un libro donde está la pasión del autor por el Septeto Nacional, por Piñeiro, pero es una pasión y un amor fundamentado en el saber, de un saber científico y digo esto porque (…) se atrevió a desmentir muchos de los elementos que hasta ahora se habían escrito acerca del Son, que si nació en Oriente o si nació aquí o allá, y él desmitifica esto, sin faltarle el respeto a las grandes personalidades, cada uno de estos elementos de que estoy hablando. Hay una cuestión del libro a destacar, el volumen de ilustraciones, que también forman parte del conocimiento, fotos, documentos, premios, reconocimientos, todo esto hace que este libro sea, a mi juicio, una “vuelta de tuerca” al conocimiento sobre este género tan discutido, tan llevado y tan tratado que es el Son cubano.
(Giró, Radamés. Presentación del libro. 01-25-2013)

Las celebraciones por el 85 aniversario de la fundación del más universal de los septetos de sones de nuestro archipiélago, el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, continúa; nuevos proyectos y presentaciones se suscitarán en Cuba y otras naciones, al que ya se han sumados diversas instituciones culturales, como el Museo Nacional de la Música, el Instituto Cubano de la Música, la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, la Basílica Menor de San Francisco de Asís, Bis Music, Ediciones Cubanas y la Dirección Nacional de la Radio, entre numerosas entidades nacionales; así como el Café Habana Panamá, en Panamá, la Fundación Semillas, Arte y Cultura, el Café Habana, de Cartagena y el Cuban Jazz Café, en Bogotá, el Teatro Amira De la Rosa en Barranquilla y el Teatro Jorge Isaac en Cali, los cinco últimos en Colombia. La fiesta continúa con presentaciones proyectadas en Europa y América.?


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