martedì 4 settembre 2012

Entrevista a Enrique Álvarez: Defender la música cubana (CUBARTE)


Por estos días, el maestro Enrique Álvarez cumple cuarenta años de vida artística y veinte de la fundación de su orquesta Charanga Latina. Con una sólida formación académica, ha pasado por notables orquestas del país como las de Richard Egües, Elio Revé y Guillermo Rubalcaba; así como por las sinfónicas de Camagüey y Nacional. 
Además, dirigió las formaciones Maravillas de Floriday América, las cuales sirvieron de caldo de cultivo para la creación, en mayo de 1992, de su Charanga Latina, con la cual ha realizado exitosas giras por América, África y Europa. 

Me gustaría saber cuánto ha influido su padre en el desarrollo artístico de Enrique Álvarez.

Mi padre, Nene Álvarez, es la raíz, la base y el tronco de todo mi desarrollo como músico. Se puede decir que mis hermanos Adalberto, Jorge, Luis y yo somos las ramas de ese tronco. Nuestros hijos son músicos, y ya los nietos van por ese camino. Mi padre nos inculcó el son desde pequeños con su conjunto Avance Juvenil. Actualmente, a la altura de sus 86 años, dirige una orquesta en Camagüey. 

¿Por qué optó por dedicarse a un género como la charanga, cuando por su talento y conocimiento pudiera ser el primer violín en cualquier orquesta sinfónica del mundo?

Porque soy charanguero de corazón. Mi ídolo siempre ha sido Rafael Lay, director de la Aragón. Además, cuando yo estudié en la Escuela Nacional de Arte no interpretábamos la música popular cubana. Realmente, no fue una buena época. Creo que los de mi generación hemos sido los pioneros; en el caso mío, el de Emiliano Salvador, mi hermano Adalberto, José Luis Cortés, ya que nos dedicamos a crear e interpretar la música cubana. Para mi la música es concepto y sabor. Por eso me he esforzado en interpretar la música cubana con el sabor que lleva, para que pueda entrarle al público por lo pies. A partir de ahí, ya tienes la mitad de la batalla ganada. 

¿A veinte años de constituida la Charanga Latina, cómo pudiera definirla dentro del contexto de la música cubana?

La Charanga Latina es una orquesta en la cual he vertido todos mis conocimientos. Ahora se ha fortalecido mucho con la entrada de nuevos muchachos, que llevan entre nosotros alrededor de dos años. 

A propósito de la incorporación de músicos jóvenes, egresados de las escuelas de arte, la Charanga Latina se encuentra transitando por una especie de renovación musical. Además, usted anunció que ha cedido la dirección musical de la agrupación a su hijo. ¿En qué sentido se insertan estos aires renovadores de la orquesta en la actual escena musical de la Isla?

Hace cuatro años estoy en la orquesta. Entré aprendiendo y viendo cómo podía desarrollar, actualizar la agrupación con la entrada de algunos de mis compañeros de la Escuela Nacional de Arte. Después le comenté a mi papá mis inquietudes musicales y eso fue lo que intentamos plasmar en el nuevo disco. De hecho, en él se podrá apreciar una sonoridad más actual de la Charanga Latina. En este disco encontramos un camino nuevo a seguir. Realmente creo que nos estamos desarrollando muy bien. 

Álvarez, a propósito del nuevo disco, ¿qué pudiera decirnos?

Acabo de concluir este segundo disco. En él incluimos temas míos, de mi hijo Lázaro Enrique, del pianista de la orquesta, de Osmany Collado y de Jorge Díaz. Fue firmado con el sello EGREM y lleva por nombre Cada loco con su tema. Tengo como invitados a Robinson Kola Loka, ajustado a la Charanga Latina; no la Charanga Latina ajustada a Robinson. De hecho, solo se darán cuenta que es Robinson porque dice su nombre al final del tema. Es un muchacho excelente y educado, por lo que el trabajo con él fue muy gratificante. Además, participa Randy Malcon, de la Charanga Habanera. Este es un disco que he disfrutado muchísimo, con el cual transmito una filosofía muy sencilla: cada cual hace lo que entiende y debe saber qué hacer en los distintos momentos de la vida.  

¿En qué difiere este fonograma de sus anteriores producciones discográficas?

Este disco es una especie de resumen de la agrupación en estos veinte años. Yo tengo diez discos de la Charanga Latina. Más diez o quince con las agrupaciones en las que he estado, pero este trabajo lo hice con tiempo y pude escuchar muy bien a los muchachos. Uno nunca debe ser absoluto y eso es algo bueno en mi vida. Yo escucho desde a un niño, hasta a una persona mayor; porque cuando yo aprendí, lo hice de los que tenían más edad que yo, y en estos momentos lo estoy haciendo de los que tienen menos edad que yo. Es decir, que estoy abierto a todo el mundo. 

Los músicos, por lo general, intuyen cuál de los temas del disco será un gran éxito. En este caso, ¿ya usted avizora cuál de las canciones que componen este material pudiera “pegarse” en el público?  

Cada loco con su temaes un título que lleva un año, aproximadamente, en las listas de hit parade de la radio y la televisión. Ahora hay una canción de mi hijo Lázaro Enrique con Randy, y está gustando mucho. 

En su opinión autorizada, ¿qué piensa de la música cubana contemporánea?

En estos momentos la música popular cubana goza de muy buena salud. Gracias a la formación constante de músicos en las Escuelas Nacionales de Arte. Lo único que hace falta es que no se desvíen, pueden tocar a Mozart, pero también tienen que saber interpretar a Matamoros, a Sindo Garay y a todos los grandes compositores cubanos.  Por lo demás, no hay problemas. 

Tras cuarenta años de vida artística, ¿qué le queda por hacer?

Mucho. Una de las cosas que me hiciera sentir satisfecho es ver a los jóvenes defender su música. Una música auténticamente cubana. Yo no estoy en contra de ninguna corriente, porque mis muchachos de la orquesta están tratando de hacer ahora hasta merengue electrónico, e invité a Robinson. Hace poco tiempo participé en un concierto en México con las Estrellas De Fania (1969), donde están Rubén Blades y Cheo Feliciano, y ellos ?tras todo este tiempo? siguen interpretando música cubana como  Hay fuego en el 23; y llenan los estadios con la música de nosotros. Por eso, debemos llevar nuestra música a la actualidad, pero respetando los códigos y patrones de la música popular cubana.

Fuente: CUBARTE

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