venerdì 27 luglio 2012

AA.VV. - Cubana All Stars, las estrellas cubanas (2012)



Proyecto pensado y realizado por Richie Viera y Ralph Cartagena, dos grandes productores discograficos boricua y de Estados Unidos. Antes de leer el articulo publicado en Cubarte por el grande Tony Pinelli, quiero publicar el listado de artistas que han partecipado a este proyecto:

Direccion Musical: Joacquin Betancourt;
Arreglos: Joacquin Betancourt, Juan Manuel Ceruto, Alain Perez;
Asesor: Issac Delgado;
Cantantes: Adalberto Alvarez, Eliades Ochoa, Eduardo “Tiburón" Morales, Isaac Delgado, Oscar Valdés   (Diakara y ex Irakere), Paulito FG, Haila Mompié, Pedrito Calvo, Xiomara Laugart, Laritza Bacallao, Tania Pantoja, Vania Borges, Mario "Mayito" Rivera, Robertón Hernández, Justo Betancourt (Sonora Matancera), Alexander Abreu, Manolin "El medico de la salsa";
Percusión: Rodney Barreto, Enrique Pla, Samuel Formell, Guillermo del Toro, Dennys “Papacho” Savón (residente en Miami), Tomas “El Panga” Ramos, Andres Coello;
Trompetas: Alexander Abreu, Juan Munguía (residente en Madrid), Leider Candebat Chappottín, Tommy Loure, Alfredo “Chocolate” Armenteros;
Trombones: Carlos “Afrocan” Álvarez, Amaury Pérez Rodríguez, Yoandy Argudín;
Saxofones: Cesar López, Juan Manuel Ceruto;
Violín: Lázaro Dagoberto González;
Piano: Rolando Luna;
Flauta: Policarpo “El Jilguero” Tamayo.

Corría el mes de abril en La Habana y en los estudios de grabaciones de la casa EGREM se daba un hecho de notable relevancia. Aunque es habitual que a este estudio de grabación acudan músicos cubanos de renombre internacional, no es cosa común verlos juntos para trabajar en un solo fonograma, tanto por problemas de producción, como calendario de viajes e incluso por disposición de presupuesto para costear tantas estrellas, aunque en Cuba los precios no son exorbitantes.
Distinguidos trompetistas, trombonistas, saxofonistas, percusionistas y otros talentosos ejecutantes de primerísima categoría en su instrumento acudían para fundirse en un abrazo con los cantantes más cotizados del momento y para cualquier conocedor del universo discográfico y/o musical que fuera testigo de esta reunión más allá de lo habitual en un estudio, inmediatamente surgen las preguntas: ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién está detrás de todo esto?
En el estudio, tras  la consola, un hombre con actitud profesional y movimientos seguros y precisos va recogiendo para la historia, gracias a ese milagro de la grabación, capaz de preservar para la posteridad el talento y buen gusto de los sonidos que se producen y ante la pregunta de quién es el grabador, alguien responde que se trata de Papo Sánchez, un hombre de gran dominio técnico y experiencia de más de treinta años, pero que además de su bien ganado prestigio, tiene la virtud de estar enamorado de su trabajo, característica que no sale en un currículo por distinguido que sea, pero que resulta la herramienta más eficaz para el oficio.
Papo es un técnico de grabación con una impresionante hoja de servicios en su haber y fue a La Habana junto al equipo productor del fonograma que tiene como proyecto de nombre Cubana All Stars “A dream comes true”, que saldrá a la venta por “Viva Combo” Records internacionalmente y que será distribuido en Cuba por la firma Bis Music, de la corporación Artex.
Cubana All Stars es un propósito de Richie Viera (productor musical de varios proyectos importantes) y de una verdadera leyenda de la Salsa, el señor Ralph Cartagena, nombre indispensable en el sonido de la música latina en general (y boricua, en particular) en los Estados Unidos, que posee una profunda experiencia en varios campos del negocio musical. Además de su interesante historia como distribuidor, desde los inicios de la comercialización de la música latina producida en los Estados Unidos, ha manejado a grandes entidades artísticas como El Gran Combo de Puerto Rico con quien estuvo 34 años; Johnny Ventura, otra veintena de años y artistas como Oscar de León, Gilberto Santa Rosa, José Miguel “El Gallito”, Tony Pavón y La Protesta, Conjunto Candela, Bobby Valentín y muchos más, lo que le ha permitido, gracias a su habilidad y dinamismo, conocer a profundidad las distintas especialidades del negocio, desde la distribución, los procesos de grabación y producción y la venta de un interesante catálogo que recoge expresiones verdaderamente valiosas del patrimonio musical de origen latino.
La idea de este Todos Estrellas había nacido hace algún tiempo, a partir de la experiencia realizada en 1976 con el disco Estrellas de Puerto Rico con Papo Luca, Bobby Valentín, Roberto Roena y otros grandes artistas del hermano país, con la idea de que fuera un disco abierto, que le posibilitara mantenerse activo y renovado siempre.
Ya con esta selección de orquestadores se garantizaba la cubanía, además de un toque indispensable de modernidad en los conceptos armónicos y la utilización en general de los timbres clásicos de la música cubana, que unida a la maestría y virtuosismo de los músicos ejecutantes le da a la obra la majestuosidad indispensable para lograr el objetivo de un producto de primera línea.
Sin dudas este es un  disco de complacencia cultural, una reunión de músicos de primerísima categoría que se ponen al servicio de una de las creaciones que más ha influenciado el sonido mundial: la música cubana; pero además, tocada y cantada por intérpretes de amplio reconocimiento. Por supuesto que “no están todos los que son”, pero no hay duda de que “son todos los que están”.
Un aspecto a destacar en este disco es la participación de músicos que fueron seleccionados por su excelencia, no por el lugar donde residen, y creo que este es un logro más que anotarle a la idea y su forma de ponerla en práctica.
La Revolución de 1959 transformó totalmente el país, ocasionó rupturas ?incluso entre familias?, y el enfrentamiento directo con la potencia más poderosa del mundo provocó que fuera tomado casi como una agresión cualquier desacuerdo con las disposiciones gubernamentales, ante la urgencia de defender el proyecto revolucionario a toda costa.
Así que aquellos artistas que se iban del país por sus ideas políticas o para hacer carrera en el otro lado, se consideraba rompían con cualquier compromiso de promoción en la Isla y por ello no se promovían en nuestros medios. Fue por esta razón que desaparecieron de la radio y la TV nombres y melodías que ?más allá de la posición política? eran indispensables para la historia musical del país y una conveniente filiación estética, de acuerdo a nuestra idiosincrasia.
Hoy en día esa urgencia merece un trato diferente, porque aún cuando persisten  las situaciones y condiciones que separan a Estados Unidos y Cuba, ha pasado más de medio siglo y las vías de información han crecido e intensificado su influencia de manera increíble, mas allá de cualquier voluntad de restricción o censura.
Raffie Cartagena y Richie Viera tuvieron la habilidad de tocar a la puerta, en vez de tratar de saltar por la ventana, como han querido hacer otros empresarios que han terminado en mala posición con los artistas; y recalco: con los artistas, no con las empresas gubernamentales. Llegar a Cuba, alquilar un estudio de grabación, llamar a un “ven tú” de músicos de primera y grabar un disco es increíblemente fácil y así se ha grabado una cantidad impresionante de música, que al final ?la mayoría? es casi desconocida en el país, pues pocos de esos “productores” conocen y tienen personalidad en el mercado.
Estos creadores, Ralph en su calidad de productor ejecutivo y Richie, como productor musical, que sí tienen un catálogo y un lugar en la música latina, llegaron al Instituto de la Música y encontraron ?tras los primeros intentos de lograr las entrevistas correctas?, la atención de Orlando Vistel, Presidente del Instituto Cubano de la Música, quien además es compositor, pianista y conocedor de la música popular, que de inmediato se volvió un entusiasta colaborador del proyecto.
De ahí surgió la conexión con Musicalia, del holding Artex S. A. y con la empresa fonográfica Bis Music también del complejo Artex, donde se estableció la realización estructural de un proyecto fonográfico tan complejo.
Por supuesto que, al igual que los productores de aquel ya legendario Buena Vista Social Club, en cuanto empezaron a disfrutar los resultados, se sintieron más entusiasmados, pues con un equipo musical semejante todo es posible y la idea de presentar diferentes versiones y acoples, con una selección entre las distintas improvisaciones de los músicos y cantantes, va a dar como resultado más de un disco. Por lo que el hecho cultural en sí mismo se expande ante el testimonio abundante de talento recogido de diferentes generaciones, desde el mágico Rolando Luna, uno de nuestros mejores pianistas, hasta la leyenda de Arsenio, Machito y Bauza, representada por la trompeta de Alfredo Chocolate Armenteros y el super tresero Pancho Amat.
Las Estrellas Cubanas saldrán pronto a la luz como fonograma para los distintos segmentos y formas de mercado, siendo una obra que se sale de la línea populista que impone la moda de consumo, pero con todas las posibilidades de tener el tiempo a favor y seguir produciendo siempre, amén de modas. Es muy posible que se unan a este testimonio musical otros ya producidos o por producir y con mayor o menor éxito de ventas, pero lo que es innegable es que constituye una obra que vale la pena hacer, tanto por su calidad intrínseca, como por su significado, porque la música cubana, uno de nuestros grandes tesoros, merece sobradamente que todos trabajemos juntos por su divulgación y gloria.
Buena suerte a Ralph y Richie y felicidades a todos los que lograron este hermoso proyecto, que de aquí a cien o más años (por lo que significa), todavía va a tener vigencia.

Fuente: Cubarte (Tony Pinelli)

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