giovedì 7 aprile 2011

Harold López Nussa - Gana el premio “Talento de Jazz 2011″


El pianista cubano Harold López Nussa ganó hoy en París el premio “Talento de Jazz 2011″, que entrega la Adami, sociedad que administra los derechos de artistas y es pasaporte para grandes festivales musicales europeos, refiere la AIN.
Según reportan agencias internacionales de noticias, este lauro da la posibilidad al joven tecladista a presentarse en escenarios y teatros reservados a grandes estrellas del jazz, en países como Francia y otros del Viejo Continente, que durante el verano boreal celebran famosos encuentros.
En concordancia con tales facilidades, López Nussa actuará en el Festival de Jazz de Viena, el 29 de junio; el de Juan les Pins -sur de Francia- el 23 de julio, y en el de París, el 24 de ese mismo mes.
Otra de las prestigiosas citas donde se presentará será el Festival de Jazz de Montreux, Suiza, el 10 de agosto.
El laureado artista se encuentra en la capital gala, donde interpretó, en un club de jazz, algunas de sus composiciones del disco El país de las Maravillas.
En estos momentos, el intérprete y compositor trabaja en la musicalización de la película Fábula, del realizador cubano Lester Hamlet.
Nacido el 13 de julio de 1983, inició sus estudios en el Conservatorio Manuel Saumell.
Actualmente, cursa el segundo año de piano en el Instituto Superior de Arte.
Entre sus galardones sobresalen el Gran Premio en el Concurso Nacional de Piano Amadeo Roldán y el Primer Premio en el Concurso Iberoamericano de la especialidad.
Acerca de lo que le gusta tocar, declaró recientemente:
“Es como un sueño poder tocar ambos tipos de música. El jazz es una gran pasión que tengo, en mi familia todos son jazzistas y yo lo llevo dentro, siento que me ofrece una libertad tremenda para crear, todo el tiempo.
Y añadió: “Pero la música de concierto es mi otra pasión, porque me he formado como intérprete de las grandes obras del repertorio clásico universal para piano, y eso no tiene comparación con nada”.

Harold Lopez Nussa: de la sutileza de un bolero al jolgorio de una descarga

No podría precisar en qué momento llegaron a mis oídos los compases de Harold López Nussa. Probablemente fuera en aquellos primeros días en que, recién mudado al Vedado, vagaba con asombro casi provinciano por esas calles anchas y vacías que no eran las populosas Línea y 23, descubriendo parques imposibles, estatuas conversadoras y, lo más importante, a escasos metros de mi casa, los contornos melódicos del Auditorium Amadeo Roldán.
Seguramente me habrá impresionado su virtuosismo, su entrega y sobre todo, su entusiasmo cada vez que se abalanzaba sobre el piano en una danza amatoria infinita. Los años fueron pasando y mi patrimonio jazzístico fue creciendo, soñé con John Coltrane, mis pies se movieron a pesar de mi torpeza con Irakere y Chucho Valdés, Ella Fitzgerald me acarició en las noches tristes y hasta me aficioné a hacer el amor acompañado por Diana Krall. Con todas esas sombras a cuestas enfrentarme a la ejecución de López Nussa fue cosa de niños, ya no me provocaba ese pasmo de las primeras ocasiones, era bueno, sin dudas, pero uno más.


En el concierto de Maraca and Moterey Jazz All Star,
Lopez Nussa supo brillar entre gigantes

Hasta cierta noche de enero de 2010 en que Orlando Valle reunió una constelación de estrellas del jazz entre las que destacaban un genio de las congas como Gionvanni Hidalgo y un Horacio “El Negro” Hernández alejado por muchos años de los escenarios cubanos. Antes de llegar al concierto, me pareció un exceso colocar al benjamín Harold  López Nussa entre tantos monstruos. Nunca agradecí estar más equivocado. Lo que allí mis oídos escucharon, los malabarismos armónicos, las originales embestidas a contratiempo, la facilidad con que captaba las sutilezas del bolero y el jolgorio de una descarga me convencieron de haber participado de la consagración de un pianista que no solo bailaba suiza, sino también sabía moverse entre gigantes y salir airoso.





Ahora llega la noticia de su más reciente galardón en París, el premio “Talento de Jazz 2011″, una especie de llave maestra de los festivales musicales europeos. Con este pasaporte artístico las frías salas de Europa volverán a disfrutar de la inigualable magia que nuestra isla ejerce sobre el piano, desde los tiempos de Ignacio Cervantes y Ernesto Lecuona hasta los más recientes de Chucho Valdés, Emiliano Salvador, Gonzalo Rubalcaba, Roberto Fonseca y como no, el muchachito que en alguna fría tarde de domingo descubrí en el Amadeo.



Fuente: http://www.cubadebate.cu/etiqueta/musica/

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